Un reloj de madera Bobo Bird cambia lo que se ve en la muñeca: el cronógrafo reparte sus subesferas sobre un fondo negro y la correa alterna veta natural con eslabones de acero. Es un reloj que se mira dos veces.
Un reloj de madera Bobo Bird para quien prefiere lo distinto
Bobo Bird se dedica a un oficio muy concreto: relojes de bambú y de madera donde la veta es la protagonista. Por eso no hay dos piezas idénticas. El tono cambia de un reloj a otro, y esa diferencia es parte del encanto de llevar uno.
Aquí la madera no se queda en un detalle de la caja. Baja por la correa, se turna con el acero y le da al conjunto un peso visual sereno, sin brillos de más. La esfera negra, con su fecha y sus subesferas de cronógrafo, aporta el contraste justo.
Le queda al hombre que trabaja con la camisa remangada y descansa en pantalón de lino. Al que prefiere una pieza con textura antes que una con logotipo grande, y que disfruta cuando alguien le pregunta de qué está hecho su reloj de madera Bobo Bird.
Por qué vale la pena
- Madera y aceroLa veta natural se combina con eslabones de acero inoxidable en la misma correa.
- Cronógrafo con fechaMide tiempos y marca el día sin salirte del mismo dial negro.
- Ajuste en casaQuitas eslabones tú mismo con la herramienta que viene incluida.
- Tono propioLa madera natural hace que cada reloj tenga su propio matiz de color.
Especificaciones
- MarcaBOBO BIRD
- ModelonP09
- MovimientoCuarzo
- Diámetro44 mm
- Grosor10,8 mm
- CorreaMadera y acero inoxidable, 21 mm de ancho
- CierrePlegable de doble bloqueo
- Formato12 horas
Cómo y cuándo llevarlo
Un reloj de madera Bobo Bird se siente en casa en una mañana de oficina en la zona 10, en un almuerzo largo en Antigua o en un sábado de feria. Con una camisa de lino arremangada, se vuelve el único acento del atuendo y no necesita compañía.
En las noches frescas de Xela, sobre el puño de un suéter de punto, la madera se ve todavía mejor. Con jeans oscuros y botines convierte una tarde casual en algo más cuidado, sin que nadie note el esfuerzo. Es el tipo de detalle que se aprecia cuando alguien se acerca.
El cronógrafo trabaja en lo cotidiano: cuenta los minutos de un café de olla, de un asado de domingo o de esa reunión que se alarga más de lo previsto. La fecha te acompaña sin pedir atención.
Cómo cuidarlo
Un reloj de madera Bobo Bird responde mejor a la sequedad que al agua. Evita sumergirlo y no te duches ni nades con él; una gota ocasional no es problema, pero un chapuzón sí lo es. Pensado para la ciudad, no para la piscina.
Límpialo de vez en cuando: el color de la madera se ve más vivo cuando está limpio. Limpia las manchas apenas aparezcan, sin esperar a que se acumulen. Es un gesto de un minuto que se agradece con los años.
Evita los golpes y los tirones fuertes sobre la correa. Pide el trato de un objeto bien hecho: ponerlo con calma, quitarlo con calma y dejarlo sobre una superficie blanda al final del día. Así conserva el carácter que tenía cuando lo abriste.
Qué encontrarás en la caja
El reloj de madera Bobo Bird llega en una caja de regalo de bambú, junto con la herramienta para quitar eslabones. Si te queda grande, retira uno o dos eslabones y vuelve a probarlo hasta que asiente bien en tu muñeca.
La presentación hace que funcione también como regalo: un cumpleaños, una graduación, una boda o un aniversario. Abrir la caja ya es parte del momento, y la madera del reloj conversa con el bambú que lo rodea.
Cada veta es distinta, y la tuya se queda contigo.





